miércoles, 18 de enero de 2017

B-2º ALPES - CHAMONIX & ZERMATT 1997- FRANCIA/SUIZA

Cima del Mont Blanc-13 de Agosto de 1.997
Ya en los prolegómenos de esta salida tuvimos problemas para seleccionar al personal.
En los círculos cercanos hubo personal que se encargo de atemorizar a los que estaban interesados en participar en esta salida e incluso tuvimos que escuchar algún comentario de mal gusto.
El tema es que el proyecto salió medio torcido de antemano y fue difícil de enderezar.
La preparación en su base fue similar a la que hicimos para la expedición al Alto Atlas de Marruecos, aunque se insistió  algo más en que el personal participante fuera bien preparado físicamente, también ensayamos técnicas de rescate en grietas, programando una salida a la zona del Grand Vignemale para recorrer toda la crestería,
Ya en la salida al Vignemale, Antonio y yo, comprobamos que la puntualidad no era el punto  fuerte del personal, ya que a la hora fijada para la actividad tan solo había tres personas preparadas para la marcha, el resto aun se estaban peleando con el equipo o haciendo la mochila o incluso lavándose los dientes.
En cuanto a la alimentación los menús eran parecidos al año anterior aunque en esta ocasión al estar alojados en campings  cercanos a los pueblos, Chamonix y Zermatt, dejamos algunas comidas y cenas programadas para realizar  por libre.
Con Lourdes y el grupo preparando las raciones de comida.
Y llego el día de la marcha, el 02 de Agosto,  el esperado por unos y otros. A las 04,00 horas nos encontrábamos la mayoría con nuestras mochilas y equipajes cargados y esperando al que siempre se retrasa, en estos casos siempre hay uno… es lo que hay.
Como el año pasado besos, abrazos, adioses y… a la furgoneta con música de “Los Centollos” para amenizar: “Ese toro enamorado de la luna…” “El milagro de San Antonio y los pajaritos”…vamos lo que se dice los grandes éxitos del grupo.
El viaje, a pesar de los turnos de conducción, se hace largo y pesado aunque con las paradas que realizamos en las áreas de servicio y un poco de buen humor lo llevamos más o menos bien. La ruta a seguir: Jaca-Pau-Carcasona-Montpelier-Zermatt. En la frontera de Francia con Suiza la policía manda a estacionar al conductor de una de nuestras, este tras un sonoro “mussaass gracias y guenos días” continuo autopista adelante como si la fiesta no fuera con él.
Optamos por parar a cenar en un área de descanso, y casi por quedarnos a dormir, pero al final decidimos continuar hasta llegar a Tasch tras 18 horas y 30 minutos de viaje donde llegamos a las 22,30 horas. Noche guerrillera en la furgoneta, malas posturas, tortícolis, dolores y un profundo olor a “interior”, como lo define Nemesio. Tampoco son demasiadas molestias.
Parada en un área de descanso.
Alberto ha optado por dormir a la intemperie, como el año pasado en Algeciras, mientras que Lali ha elegido como opción tirarse encima de las mochilas. Por la mañana estiramientos y recomposición de nuestra anatomías. Mientras en el fondo del valle y entre nubes asoma la silueta del Breithorn, al que, con su forma de merengue, acarician los rayos del primer sol de la mañana.
Buscar cambio para los carritos, enterarnos del horario de los trenes, el transporte de nuestros bidones y pertrechos hasta el andén fueron nuestras actividades antes de embarcar nuestras “miserias” en el carísimo  “trenecito-atracador” que nos conduce hasta Zermatt en apenas 15´minutos. Ya en la estación de Zermatt una señora entra en estado de catalepsia observando las botas de Cantabrana (Rana para los amigos) y comprobar que están adornadas con unas bonitas y grandes plumas de buitre, tal cual las botas de siete leguas del famoso cuento.
 En la estación de FF.CC de Tasch.
En la estación, búsqueda de información sobre posibles zonas de acampada o campings. No hay problema tan solo hay uno en el pueblo.
La estación de ferrocarril está situada en el medio de Zermatt, la puerta de entrada/salida da a una  coqueta plaza con edificios de madera de color claro y balcones adornados con multitud de macetas de geranios de color rojo, en el centro de la plaza coches tirados por caballos y pequeños autobuses eléctricos esperan a los viajeros para acercarlos hasta sus hoteles. En los bajos de los edificios aparecen los primeros comercios que dan paso a la Calle Mayor donde todo el “vending” gira en torno al Cervino: gorras, camisetas, llaveros, cuadros, postales cucharetas, pines…etc.
Las casas, como tope de 4 pisos de altura, están acabadas en maderas de diferentes tonos y flores, muchas flores, en los balcones y jardines: amarillas, rojas, azules, violetas, mucho colorido en un entorno muy bien cuidado en el que da la sensación de que siempre será primavera.
Zermatt.
En el centro del pueblo y junto a la iglesia se encuentra el cementerio, sin vallas, invitando a los turistas a visitarlo. Hay que ver lo sería que es la montaña cuando se trata de cobrarse su tributo, en el cementerio se encuentran las sepulturas de personajes que hoy en día son leyenda en el mundo del alpinismo y junto a ellas otras tumbas de montañeros de diferentes nacionalidades y edades que en su día, mal día, tuvieron la suerte de espaldas.
¿Y el camping? bueno pues deciros que está situado en la parte baja del pueblo, a escasos cinco minutos de la plaza, que es una pequeña zona de césped en ligera  pendiente,  junto a las vías del tren y donde caben aproximadamente una cincuentena de tiendas. Los servicios del camping son particularmente curiosos, no son nada higiénicos, tratándose de Suiza, y tienen la particularidad de que las duchas no tienen cortinas y la ventana que da al exterior, a plena calle, está siempre abierta de manera que los vecinos y paseantes pueden disfrutar sin recato alguno de  visionar de manera gratuita nuestros “bien formados cuerpos de montañeros de élite”. La que más disfrutaba era la dueña del camping que se pasaba la mayor parte del día “revoloteando” alrededor de las duchas.
Al llegar al camping, montaje de tiendas, repartir las bolsas de desayunos (se hizo mal y a partir de ese día tuvimos que ir recomponiendo las raciones de los demás días) Miguel Ángel P. (Meñé) al poco rato de llegar al camping comenzó a encontrarse mal, pero tras unas horas y bajo los cuidados de nuestro doctor comenzó a librarse de las garras de “Doña Cagueras”. Este año ha tenido más suerte que el año pasado en Marruecos.
Camping de Zermatt, detrás la estación de FFCC.
Por la tarde, tras un paseo por el pueblo, cena contemplando la fabulosa estampa del Cervino al atardecer y luego a dormir.
El Breithorn.
El día 4 tenemos nuestro primer test de altura, a las 06,45 salimos del camping en dirección al teleférico del Klein-Matherhhon, a algún miembro del grupo le toca ir de carreras pero conseguimos coger la primera cabina a las 07,00 horas. El teleférico nos va a situar a una altitud de 3.820 metros. El día es espectacular, la temperatura fresca pero llevadera para andar. Nos encordamos y con paso muy tranquilo, cruzando las pistas de la estación de esquí, en dirección al Breithorn Pass desde donde iniciamos el ascenso hacia nuestro primer cuatro mil. Alcanzamos la cima sin dificultad. Roberto C, el “Veterano Climbing” se encarga de bautizar a los componentes del grupo que se estrenan en los “4000”: Maria G., Javier G., Rafael G., Cristóbal, Nemesio, Cantabrana, Roberto A. “el Doc” y Luis S., son las diez de la mañana y tras la ceremonia, con bolazo de nieve incluido, iniciamos el descenso.
                                  
Cima del Breithorn.

Alcanzamos el Breithorn Pass y nos dirigimos a una pequeña cota situada al S de las pistas de esquí, hace calor y algunas jaquecas “aconsejan” que bajemos ya.  Alberto B. se  pone malito y se va a “escribir detrás de una piedra. Durante la ascensión al Breithorn  nos encontramos y cruzamos con personal de lo más variado algunos ataviados con ropas nada convenientes para este medio, pero el trofeo se lo llevo un nipón muy bajito ataviado con un pantalón corto, en el parecía largo, de grandes cuadros acompañado por unas gruesas medias de color marrón oscuro. Lo bautizamos rápidamente con el nombre del personaje del año: El Tamagochi. 
En el pueblo invitación  a cervecita por parte de “los bautizados”. Después de la ducha y de cenar, copita de cava y alocución por parte del más veterano de los bautizados, el señor Rafael G.
El día 5 con una buena mochila a la espalda, donde aparte de lo normal porteábamos la tienda, el saco de dormir, las cuerdas,  el material de escalada y comida para dos días, iniciamos el movimiento hacia el segundo objetivo de nuestra expedición: El Monte Rosa.
En la plaza de Zermatt se encuentra la salida del tren cremallera que cogemos con destino Rotemboden a 2.815 metros de altitud. Abandonamos el tren y atravesamos el glaciar de Gorner para descender hasta la zona de vivac, desde allí vemos las cimas de: Breithorn, Pollux o Polluce, Roca Negra, Castor y Liskam y como no nuestra meta la Punta Dufour de Monte Rosa con 4634 mts de altitud.
En el glaciar Gorner hacia Monte Rosa.
Tras un rodeo buscando el mejor lugar para montar las tiendas nos instalamos a unos 2850 metros por encima del refugio de Monte Rosa en la zona denominada Unt Plattie. Después cena, conversación  y contemplación del atardecer con el glaciar y el Cervino como fondo. Hielos de tonos grises, azules,blancos y una extraña calma.
A la 01,30 horas, apenas sin dormir, nos ponemos en marcha no sin antes haber titubeado sobre la conveniencia de salir o no ya que una buena tormenta eléctrica se está dejando ver y oír no muy lejos de nosotros. Al poco de salir decidimos volver y meternos de nuevo en el saco de dormir. Decisión correcta. Al poco tiempo vemos a los grupos que han salido del refugio dar la vuelta y retornar a él. La suerte no acompañó en esta ocasión.
Alberto, nos comentan las malas lenguas, ha tratado de meter el contenido de un sobre de dos raciones de pasta y verduras  en una taza…creemos que aún está tratando de separar la cuchara del recipiente pues han formado un solo cuerpo y por lo que se  comenta bastante compacto.
Meñé se ha recuperado muy bien y va como una moto.
Desmontamos las tiendas, recogemos los bártulos y  nos encaminamos a las paradas del tren, más o menos tristes pero no cabreados. Al llegar al camping nos reunimos  tras comprobar la meteo y optamos por suspender la actividad programada para los siguientes días: el Dom queda descartado, anulamos la reserva que teníamos en el refugio. Elegimos el Castor de 4221 metros de altitud como sustituto.
Estando cenando, más o menos en silencio, se produce un enorme estruendo al que siguen dos palabras: con perdón, no voy a contar quien fue… A dormir… el metano nos invade.
Con la idea de tomar el primer teleférico al Kleim, salimos del camping atravesando el pueblo, al llegar a las taquillas ya había algunos esquiadores haciendo cola. Al cabo de unos minutos unos cincuenta críos entran en cola, nosotros esperamos a los de nuestro grupo que vienen con retraso, y nos hacen perder un tiempo que luego echaríamos de menos. Al llegar arriba entramos todo el grupo en el WC con la misma moneda de un franco, es lo que vale utilizar el baño. Acabada la visita, nos ponemos el equipo, organizamos las cordadas y emprendemos la marcha hacia el Breithorn Pass con dirección al Castor. 
Con Maria atravesando una grieta camino del Castor.
Caminamos por terreno glaciar y atravesamos algunas grietas que se cruzan en nuestro itinerario sobresaliendo una de ellas por su gran tamaño y profundidad. La progresión es lenta pero segura. Tras descender un rato, llaneamos pasando bajo el Pollux y el Roca Negra y llegamos bajo la pendiente que da acceso al Castor. Comenzamos a ascender hasta situarnos bajo la arista cimera, a la que accedemos tras franquear un bonito tramo de unos 10 metros de hielo. Pasada esta dificultad alcanzamos la cima  del Castor sin ningún percance digno de reseñar salvo que caminamos por la arista entre las nubes que nos ocultaban el vacío de la ladera norte del Castor. 
Cima del Castor. Dámaso,Roberto, Antonio, Maria, Tomás y Javier.
Para descender metemos unos tornillos de hielo y montamos un rapel para salvar el tramo de hielo. La niebla se echa encima y nos hace perder demasiado nivel hacia la vertiente italiana, rectificamos. Nos cuesta perder más tiempo del que ya llevábamos perdido. La niebla se despeja y aparece el calor, demasiado calor. Roberto C. engancha un “pajarón” de muy señor mío y nos ponemos a caminar a su paso. La cordada de Dámaso P, Javier G y Nemesio van por delante. Empiezo a pensar que no llegamos a tiempo de tomar el teleférico para bajar a Zermatt, ya me veo durmiendo en la puerta de acceso al mismo. Apurados de tiempo  llegamos  justo, justo para descender en la cabina…tanto agobiarnos y nos cuelan por delante un grupo de religiosos hindúes  que custodian a un señor mayor que nos cuentan que para ellos es como el Papa de la India. 
Los hindúes con su "Papa".
Media hora más tarde, por fin, conseguimos empezar a bajar. Comienza una tormenta con aire y gran aparato eléctrico que supone que el teleférico pare varias veces. Con paciencia y resignación llegamos a Zermatt a las 19,00 horas. Ducha rápida y salida a comprar cervezas, Maria G. debe de pagar nuestro silencio. Cuestión de chantaje simplemente. Tras unos jijis y jajas y varias cervecitas "Franciscaner" volvemos a estar contentos. Después a cenar y a la cama.
¡¡Mira el Mont Blanc!!
El día 8 de Agosto nos trasladamos a Chamonix. Nos encontramos con Laura G a la entrada de la ciudad, tras los correspondientes saludos nos dirigimos a L´ille des Barrats que es el camping que hemos elegido para estos días. No teníamos nada reservado y estaba a tope, gracias a que los encargados conocían a  Lali nos ofrecen ocupar el único lugar disponible. Montamos las tiendas y salimos a cenar a Chamonix. A los postres nuestro querido Doc Roberto le llena el helado de Alberto de patatas fritas mientras esta ha ido a buscar algo al mostrador. Alberto se sienta y lo toma con deleite, lo paladea y se recrea en la jugada ante el regocijo de los demás. Antes muerto que sencillo.
Después de cenar nos vamos al Balawi a tomar unas cervezas y echar unas partidas al billar y al futbolín.
 ¡¡ Chamonix que bonito lugar!!...encerrada en el valle, rodeada de grandes alturas a izquierda y derecha, adornada por glaciares preciosos en  sus formas y colores y custodiada por el Mont Blanc … que más se puede pedir. Aun sin estar a la altura de Zermatt, sus chalets están  cuidados y adornados con plantas, el centro del pueblo tiene igual de vida que cualquiera de los de España en época estival y el ambiente de montaña se respira por doquier. ¡¡ Volveré!!
El día 9 de Agosto tomamos el tren cremallera que lleva al Mer de Glace, habíamos decidido hacer una práctica con de piolet y crampón, como daban buen tiempo  yo por mi parte había decidido holgazanear un poco y ejercer ese día de reportero gráfico. Quien iba a decirnos que el día de juegos se iba a convertir en  el día más triste de todo el viaje.
Con Miguel Ángel (Meñé) bajando a la Mer de Glace.
Llevábamos apenas media hora practicando las diferentes técnicas de progresión con crampón y piolet cuando Maria G. resbala por un pequeño muro y cae sobre una piedra de pequeño tamaño, se ha lastimado en una pierna. Antonio la saca sobre sus espaldas de la grieta donde nos encontrábamos, el Doc la reconoce y observa que hay fractura. Subimos a la estación de tren y avisamos al helicóptero de rescate. Para el personal ha sido un palo ya que todo el grupo siente un gran cariño por Maria G.
El helicóptero entró al valle,  bajo el médico con la férula y la camilla, rápidamente la evacuaron al Hospital “Mont Blanc” de Chamonix donde la intervienen sobre las 18,00 horas, a las 21,00 voy a visitarla y la encuentro bastante animada, posiblemente más que yo. Regreso al camping  a dar la noticia de que todo ha salido bien.
Evacuación de Maria.
Reorganizamos la comida, cenamos y a dormir.
Día 10 de Agosto, aun con el disgusto de ayer encima, hoy vamos a realizar la actividad prevista: el Tacull.
A las 05,00 horas sale un primer grupo hacia la telecabina de la Aiguille du Midi, tienen que solucionar un problema con la reserva de plazas. El resto salimos a las 07,00 horas y subimos  a la Aiguille en el viaje número 11. Nos encordamos en la Cueva de Hielo y bajamos por la arista que desciende hasta el Valle Blanco. 
Bajando de L´Aiguille du Midi.
Esto parece el rastro de Madrid en domingo, hay cantidad de gente: paseando unos, escalando otros… Una enorme hilera de personas en dirección al Tacull nos marca el camino. Ascensión fácil hasta el primer, y último, obstáculo: una rimaya con su correspondiente grieta. Parece ser que asusta bastante porque hay un tapón de gente. Nos ponemos en la cola. Lali se enfada con una cordada de franceses que se quieren colar. Palabras duras salen de la boca de un sherpa de su categoría. Los franceses se esperan.
Tas pasar la grieta progresamos sin novedad hasta alcanzar la zona rocosa que da acceso a la cima. En la cima tanto frio como personas o sea mucho de ambos. Tras las fotografías de rigor iniciamos el descenso.
Con Antonio en la cima del Tacull.
Alcanzamos la grieta y de nuevo a hacer cola para pasarla. Observamos que se ha caído algo de nieve y que ahora hay que dar un pequeño salto, de arriba hacia abajo, para pasarla. Un grupo de Madrid está montando el número. Lali pone orden. Llega un guía francés con su grupo,  se quiere colar y se organiza una pequeña revuelta. El guía se larga a buscar otro paso. ¡¡ La masa es poderosa!! Nuestro grupo pasa el obstáculo con rapidez. Hoy vamos muy bien de horario. 
Asegurando a Roberto en la grieta.

Llegamos a la Aiguille de Midi. Hay turistas que nos piden posar con nosotros, Antonio N. se hace una instantánea con una negrita que era la primera vez que veía, y tocaba, hielo. A medio día la zona del teleférico de l´Aiguille de Midi está abarrotada de personas. Llamo a Meñé y nos largamos los dos hacia abajo en la primera cabina en que podemos meternos.
Vamos al hospital a visitar a Maria G. en grupos pequeños, de dos o tres, la acompaña en la habitación una muchacha checa que resbalo pendiente abajo al asustarse por un desprendimiento de rocas. Al entrar Dámaso P y yo Maria le explica quiénes somos y la checa comienza a reírse. Nos tememos que no les ha contado nada bueno de nosotros. Investigaremos.
Tras pasar todos por el hospital nos reunimos y nos obsequiamos con una opípara cena regada con gran cantidad de cerveza en el Balawi. Lali se encuentra a gusto y eso es importante.
Celebrando el Tacull en el Balawi. La rubia no se quien es... ¡¡lo juro!!
El día 11 tenemos libre. Algunos aprovechan para realizar compras otros nos acercamos hasta el teleférico de Les Houches  y la estación de tren que nos llevara al Nido de Águilas, punto inicial de la subida a Gouter.
Comemos de sobras, visitamos a nuestra pierna rota favorita, llamamos a casa y vamos a cenar a Chamonix, después de cenar a descansar. Hoy la broma del día ha sido para Alberto B., que va con su camel back a todos lados. Antonio N. le ha taponado el tubo del camel back con un pequeño corcho. Alberto ha optado por colocarse la bolsa bajo el sobaco y apretar esta cual gaitero. Cachondeito.
Antes de llegar al camping encontramos a Jaime R y su hijo que se unen al grupo para la subida al Mont Blanc. Avisamos por tres veces al grupo de la hora a la que saldrán las furgonetas hacia Les Houches, no queremos que mañana se retrase nadie. A dormir
Dia 12 de Agosto, como todos los días alguno llega a las furgonetas con “culillo”. Partimos hacia Les Houches. A las 07,30 horas, en la primera cabina subimos a la estación del tren cremallera. Cada 20´sale uno en dirección al Nido de Águilas. Al llegar a la taquilla de la estación se nos presenta el primer problema: en la taquilla no hay terminal para las tarjetas bancarias. Pagamos cada uno el billete en efectivo. Al bajar del tren, en silencio y por grupitos nos ponemos en camino hacia Gouter. La subida muy cómoda hasta Tête Rouge. Hacemos un alto para comer y beber algo y ver el itinerario de  subida.
Atravesamos el temido canalón de “la pedrada certera”. De los 16 patitos que somos ninguna ha recibido ningún perdigón. Suerte.
A partir de aquí la pendiente gana grados y el esfuerzo se nota. Dejamos atrás los 500 metros que separan ambos refugios. Al llegar al refugio de Gouter, buena suerte nos alojan en la parte nueva que  está recién inaugurada. Litera corrida, todo el grupo en la litera de arriba, debajo se instala una familia numerosa que no paran de hacer ruido. Adiós siesta.
Japón debe de estar vacío y las fábricas de crema solar también. Hay “japos” por todos lados: en los pasillos, en el W.C., en las escaleras, en el mirador, en el comedor o son muy parecidos o alguno de ellos se mueve tanto que parece estar en dos sitios a la vez. Meñé y yo escogemos al que más crema solar  lleva en la cara para hacernos una fotografía de recuerdo, Meñé le pasa el brazo por el hombro y nos hacemos una foto de familia.
Tras contemplar la puesta de sol, cámara en ristre, nos reunimos para cenar (sopa de pasta y verdura, arroz con pollo y queso o flan). Después de cenar nos acostamos aun con la luz de día entrando por la ventana. Frente a mí una ventana, bajo ella una litera llena de italianos y japoneses. Por el camino que se ve desde la ventana no para de desfilar personal, bajan desde la zona de acampada hasta el refugio a tomar algo al W.C., cada pocos minutos alguno resbala por el helado sendero y se pega el “talegazo”. Me lo paso bien. Enfrente  un italiano se sienta al borde de la litera, toma impulso salta y maravillas de la gravedad se estampa la nariz contra la recién estrenada tarima del barracón. Ya sabéis no hay nada más gracioso que la desgracia ajena. Cachondeito.
Lali, que es carpintero, está mirando al mirando lo bien hecho que está el techo del refugio, una taimada bota le contempla desde el estrecho estante y su compañera también, la traidora cae y le golpea salvo sea la parte, entre juramentos la vuelve a colocar en su sitio pero, nada más echarse, le cae la otra bota cae y casualidades de la vida le golpea en el mismo cojón (que diría Cela). Juramentos por parte del afectado  y silencio, se oye una suave risita.
Hacía mucho tiempo que deseaba subir al Mont Blanc. Son las 02,00 horas del día 13 de Agosto, reunimos a todo el grupo en el comedor. Roberto C. amenaza a un tierno infante que se quiere colar para recoger el desayuno (té, tostadas, mantequilla y mermelada). Desayunamos en medio de la agitación y el nerviosismo que produce en todos los grupos el querer salir antes que los demás. Cogemos nuestros equipos, abandonamos el refugio y subimos a la zona de acampada para encordarnos, las cordadas las organizamos con anterioridad. Voy pensando en la arista de los Bosses, en la cima, en ver amanecer desde ella. Una inmensa fila de luciérnagas se va formando con un solo destino: el Mont Blanc. Al llegar al refugio de “lata” de Wallot, el Doc Roberto va “tocado”, Lali no se encuentra cómodo progresando en cordada y se desencuerda. Nos quedan 500 metros de desnivel positivo. Damaso y Nemesio han salido antes para realizar la travesía del Mont Blanc completa. Meñé va enfadado y Luis S también. Alberto B. tampoco va muy sobrado. Pero seguimos ganando metros.
Adelantamos a personas que van muy tocadas, japos de color “blanco vela”, se oyen jadeos, suspiros, vómitos… y se ve de todo. Pasamos la arista de Les Bosses y llegamos a la cima.
 
Con Antonio y Roberto en la cima del Mont Blanc.
Roberto C. se emociona sobremanera y rompe a llorar recordando a sus hijos, fallecidos en accidente de escalada, que este año cumplirían los 30. Antonio también tiene recuerdos para un compañero de oficio, Mariano D,  que estuvo aquí con él hace unos cuantos años y que falleció en un accidente de esquí. Yo por mi parte estoy feliz de haber cumplido un objetivo que tenía marcado hace años. Disparo mi cámara un montón de veces. Dios es bueno y nos ha obsequiado con un maravilloso amanecer y ha colaborado para que todo el grupo, con la excepción de Maria G, consiga hacer cima. Aunque de alguna manera ha estado también arriba porque he subido con su piolet.
De bajada alguna bronca en las cordadas por la falta de costumbre de progresar encordados. Nos reunimos todos en Wallot. Cristóbal ha continuado descendiendo sin esperar al grupo.
Descendiendo por la arista de los Bosses.
Llegamos al Refugio de Gouter, Alberto comprueba que le han robado el casco de escalada y un pantalón de trekking. Recogemos nuestro equipo, comemos algo, pagamos la cuenta del grupo al guarda y comenzamos a bajar.
En el descenso observamos como una roca se desprende y golpea a una chica en el tobillo, Roberto la atiende, más tarde le evacua el helicóptero. De nuevo atravesamos la “canal de la pedrada certera” sin novedad.
Desde Tète Rouge aceleremos el paso para llegar cuanto antes al tren, al teleférico, a las furgonetas y al camping. Todo ha terminado los buenos y malos momentos también.
En el camping ponemos a secar los equipos, mientras comemos/merendamos una tormenta descarga agua con ganas, las tiendas inundadas, los equipos mojados…ya nos da igual.
Visitamos a Maria y le contamos las peripecias del día.
Cenamos todos juntos y regamos la cena con abundantes cervecitas. Es bueno hidratarse lo dice el doctor. Tras la cena los “mayores” nos retiramos a dormir y los más jóvenes se van de marcha hasta las 3 de la mañana este grupete de vuelta al camping deciden acercarse hasta el hospital para tirar unas flores, que han “recogido” por el camino, a la ventana de Maria. Tan solo unas pocas llegan al objetivo pero el suelo a quedado regado de pétalos.
Al llegar al camping quieren darle la vuelta al techo de la tienda de Meñé pero como el “ciego” que llevan  no les deja abandonan el intento ante las amenazas del inquilino. Dámaso se acuesta vestido solo le dio tiempo a quitarse los calcetines.
Dia 14 de Agosto, desayunamos y seguidamente iniciamos la recogida de las tiendas. Subo a despedirme de Maria G., como no es hora de visita una enfermera con cara de “violadora de camioneros” trata de impedirme la entrada. Con un “uan momen plis” y una sonrisa soluciono el asunto. Me despido en nombre del grupo. La vida es dura.
Salimos de Chamonix, hemos decidido conducir de tirón hasta Jaca. Nos acercamos hasta Sette  para bañarnos en el mar, como el baño nos relaja bastante nos acercamos a la ciudad a cenar algo. Después de cenar a la furgonetas y reanudamos el camino.
Sette.
Perdemos de vista  a la furgoneta “vieja” en varias ocasiones, se han olvidado de repostar y como es de madrugada no encontramos gasolineras abiertas. Aplicando el extraño “método Cristóbal” de reducción de combustible llegamos a Candanchú donde dejamos a Roberto C. Llegamos a Jaca a las 05,30 horas aproximadamente. La gente sale a esa hora de la discoteca. Nosotros estamos cansados. Nos despedimos.
Llego a mi casa y respiro tranquilo.
¡¡ Que dura es la montaña!!

Zermatt- Chamonix  del 2 al 15 de Agosto de 1997

*PD: En 2001 volvimos a Chamonix...pero eso es otra historia.

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